LAS ISLAS INVENTADAS

domingo, 29 de mayo de 2016

Guerra absurda (Poema)


















Guerra absurda


Pehar Harbour, Hiroshima,
Holocausto, 2ª Guerra Mundial;
luego Corea y Vietnam;
ayer ocurrió en Manhatan;
hoy está en Afganistán.
Mañana... ¿Dónde será?
La incultura de la guerra...
¿Cuándo se extinguirá?



La inocencia (Poema)
























La inocencia


Volver la vista al pasado
y contemplarla llena de sueños...
Repleta de ilusiones vanas.
¡Pero veis! ¿Dónde ha quedado?

¿Dónde está la pobre inocencia?
¡Esa torpe adolescente, atribulada!
años de una próspera inconsciencia
dejaron su frágil figura maltratada.

Entre brumas, la busco en mi mente,
para saber si existió, si aún existe,
pero como un viejo, tembloroso,
        
cegato, desconfiado y triste,
quizá inconscientemente,
de mi mente la aparto temeroso.


sábado, 28 de mayo de 2016

Los viejos (Poema)



















Los viejos



A esos de cansado mirar,
de torpes pasos
y trémulas manos
¿Por qué viejos los llamáis?

En sus frentes grabados
los profundos caracteres,
de pasados tiempos,
noches, días,... atardeceres.

Pupilas que se pierden
en ese mar de recuerdos,
olas que se evaden
para tornar en silencio.

Sintiéndolo viven
con el recuerdo, ¡sintiendo!
que significa el amor...
mientras se sigue viviendo.

jueves, 26 de mayo de 2016

¿DÓNDE ESTÁ MI VOZ? (Poema)























¿DÓNDE ESTÁ MI VOZ?


¿Dónde se oculta mi voz?
No sé.
¿Dónde duerme mi palabra?
¡No sé, les juro que no lo sé!
¿Acaso mi mente
abandonó  ya
ese montón de piedras,
este saco de huesos
que lleva mi nombre?
Sopla el viento en las antenas
como un esbirro locuaz
que chapotea  en el silencio,
y en las alas de los pájaros
viajan los sueños,
la libertad aniquilada,
las profecías …
Yo vivo en una isla
cercada por cientos olas
que baten en mi pecho,
un pecho quemado,
donde no llega la lluvia,
mi corazón,
es como un trozo de lava
calcinada,
que ya no es capaz de sentir el fuego,
mientras,
las garras de la noche,
apagan los pábilos de las estrellas…
Y yo, cobarde,
una vez más,
diré si a todas las mentiras,
construiré una hamaca de silencio,
y de entre las olas retornaré,
volveré desde el fondo de mi pecho,
hacia esa isla que habita
en mi yo más profundo,
allí
donde la verdad junta los manojos de trigo,
donde la cobardía rompe su azagaya
y los vientos alisios suben en volandas,
hacia el cielo,
las parvadas de gaviotas,
habré yo de asirme al manojo de cebollas
que me alumbra las entrañas,
a las ristras de ajos que pueblan mi memoria,
porque mi corazón,
en secreto,
excava túneles
como una lombriz de tierra,
buscando en los detritus
la soga,
que ponga en pie de guerra,
los tantos por cientos de justicia
que harían falta,
para matar a mansalva,
el hambre de los niños
con disparos de cebolla,
no vaya a ser
que,
antes que la sangre de este pudridero
se desparrame por las calles,
nosotros nos sentemos
tranquilamente, en los chaflanes,
sin sombra de duda,
a contemplar con nuestros ojos
impávidos,
el sumo poder de la avaricia,
mientras
en el granero del mundo,
lentamente,
sacian el hambre los gorgojos.
Mientras…Yo
me busco,
me busco
y no me encuentro…
No sé dónde está mi voz
ni sé que fue de mi palabra,
solo sé que vivo en una isla
cercada por cientos de olas
que baten en mi pecho…

miércoles, 25 de mayo de 2016

Naufragio del Islamar (Poema)



















Naufragio del Islamar
(ocurrió 1984 en el banco pesquero
 canario-sahariano)

Me sobrecoge el alma
y me parte el corazón,
tan solo de hacer mención
de aquel triste suceso,
que se me hielan los huesos
y me quedo sin aliento,
parezco oír los lamentos
de aquellos hombres de mar
que salieron de Isla Cristina
y no pudieron regresar.

Partieron con la mayor ilusión
en busca de su jornal,
sin pensar que con sus vidas
pagarían aquel pan.

Veintiocho hombres subieron
en el pesquero Islamar,
tan solo dos volverían
a su familia a, abrazar.

Entre África y Lanzarote
navegaba el Islamar,
proa al viento y entre olas
el pesquero lucha con la mar.

El abismo abre sus fauces
con los colmillos de espuma,
y el barco en él se precipita
en medio de densa bruma.

Llantos y gritos
en mitad del ancho mar,
lamentos,... voces de auxilio
que se pierden en la mar.

¡Que no! que no quiero recordar
lo que en sueños veo yo,...
como el Atlántico arrastra
a un infortunado marinero,
aferrado,
a los restos de un madero,
con su mirada en el ancho cielo
y sus huesos en la mar.

¡Que no!, que no quiero recordar
como el mar se tragó sus cuerpos,
con que crueldad se los tragó
y no los quiso entregar.

Hijos, padres y mujeres
no los pueden olvidar,
aunque una tumba no tengan
donde sus flores llevar,...
pétalos de rosa tiran
en las aguas de la mar.

Es que me sobrecoge el alma
y me hiere el corazón,
ver, como lloraba una madre
encima del malecón.


lunes, 23 de mayo de 2016

GAVIOTAS QUE SE ALEJAN (Poema)















                         GAVIOTAS QUE SE ALEJAN


Una, dos, tres,
gaviotas que se alejan,
y al revés,
olas que llegan.

¡Que sola está la playa!
que silencio, que extrañeza...
camino en la arena,

las olas me mojan,
las piernas me pesan,
el aire me quema.

Y yo, solo, en la playa,
recordando con ternura,
a, aquella que se fue,
y me dejó en la locura.


domingo, 22 de mayo de 2016

PALMERAS EN LA NOCHE (Poema)



















PALMERAS EN LA NOCHE

Las palmeras en la noche,
alargadas
se recortan contra el cielo,
elegantes,
como unas chicas con tacones
que se bambolean
mientras cruzan
casi a oscuras
por en medio del asfalto.
Si, verdaderamente,
hay algo en esas siluetas en penumbra,
que recuerda a algo femenino,
en sus cabelleras,
en su talle,
en el movimiento ondulante
y rítmico
de su tronco y de sus ramas,
como unas caderas gentiles
que insinúan en su blando vaivén
un cielo de caricias,
un campo minado de volcanes
a punto de estallar,
como la imaginación
que crece,
que se agiganta hasta el infinito
dentro del minúsculo cerebro,
como esa blanca harina
que se infla para darnos
nuestro pan de cada día...
Como los sueños,
que nos engañan cada noche
para otra vez dejarnos
con las manos vacías,
para despertarnos
abrazados a palmeras,
a fantasías que nos obligan
a vivir cada noche
y a morir si acaso
con las luces del alba.


LA MÁSCARA DE HIERRO (Poema)
























LA MÁSCARA DE HIERRO

Sucedió en una tarde,
una tarde lejana,
lejana y amarilla
de mi infancia,
de aquella infancia,
ahora ya dormida,
en la hojarasca del recuerdo...

Corría una real carroza
dando saltos
como una liebre,
por la blanca pantalla,
y las mudas imágenes
del cine mudo,
subidas en una noria
andaban, saltaban,
y se retorcían como culebras
sorprendidas,
con gestos y muecas
violentos, grotescos,
y yo allí, atónito,
mirando sin ver,
viendo, sin comprender
todo aquello,
con ojos abiertos,
y puños apretados de niño,
observando lo nuevo,
lo extraño,
y viendo, allí, postrado,
tras las rejas, en una celda,
como una fiera,
tirado en el suelo
un hombre cautivo,
doblemente preso
en crudo destierro,
detrás de unas rejas,
encarcelado el rostro,
en una máscara de hierro.
Mientras yo, en la tarde,
impertérrito,
asistía a la función.


sábado, 21 de mayo de 2016

El indigente (Poema)























El indigente

Las manos, las uñas,
legañas y roña,                
la mierda, y el pelo…
Cubierto de grasa.
Mi casa, la tengo
aquí, muy cerquita…
debajo de un banco
en la plaza.

Si me alejo, si quiera,
un momento,
nunca falta algún cabrón
para ocupar mi aposento
dejándome sin cartón.

Ésta gabardina, que ve usted,
para mí es un encanto
aunque no tenga botones,
porque se la mangué
a unos ladrones
un día de Jueves Santo.

Señor, Señor, una limosnita…
¡Señoor, una limosnaa!
Contente su conciencita
y pregúnteme Señor.
Satisfaga ahora su curiosidad,
Pues, con esa monedita
que en esta momento da,
tiene usted todo el derecho.

- ¿Cómo llegó ha esta situación?
- Pongo mi mano en el pecho,
y le hablo de corazón,
dicen que mi mamá, fue una joven,
que bebía como un sifón,
quizá, por eso me gusta tanto
el vinillo de cartón.

De mi padre, todo cuanto supe,
es que murió en un callejón
huyendo de un policía
cuya mujer le quitó…

Así, como puede ver,
mi mamá con aquel vicio,
y yo sin cariño y sin dinero
me crié en un vertedero
recogiendo el desperdicio

¡Salud y suerte Señor!
Las manos, las uñas,
legañas y roña.
Vuelva usted mañana…
Y vaya con Dios.



jueves, 19 de mayo de 2016

Soneto a la Luna (Poema)
















Soneto a la Luna


¡Que hermosa te presentabas!
con esos,... sutiles brillos de mujer,
y llenabas ampliamente la mañana
de sentimientos rancios, de ayer.

Ni siquiera el duro invierno,
ni el frío, ni la escarcha,
detienen tu andar sempiterno
y redondo... a través de tu galaxia.

En tu viaje esplendoroso
descubres sentimientos y secretos;
como el sucio, el triste o el hermoso.

y en la mar, la charca o la laguna,...
ahí, jamás deja de mirarse,
cómo ahora, ¡me está mirando,... la Luna!


miércoles, 18 de mayo de 2016

Recuerdos escolares (Poema)


















Recuerdos escolares



Ráfagas cansadas, sutiles,
antiguas fosforescencias
prendidas en las cuerdas
de unos tiempos infantiles.

Aún sin fatigarme alcanzo a recordar
el bullicio de la vieja escuela,
olor a libreta nueva, a la goma de borrar,
y al duro maestro con su maldita regla.

¡Dónde la irá usted a buscar!
cantaban las niñas, alegres...
Haciendo un corro: ¡En el fondo del mar...!

¡Que alegría, que alegría de canción!
Niñas con trenzas, con colas, con pecas,...
con gafas, con lazos... ¡Matarile, rile, ron! 



sábado, 14 de mayo de 2016

La voracidad del tiempo (Poema)



















La voracidad del tiempo



Se nos pasó el tiempo.
Ya se enmoheció la idea.
Todo madura y se pasa.
Todo se seca y se orea.

Nada ha quedado resuelto,
todo termina y comienza.
Verdad,... parece mentira,
viene y se va la marea.

Nos mira el tiempo y apremia;
pero a digerir la vejez
no se aprende en academia.

Mi juventud, presa de mis tristezas.
Mi madurez cada día se acrecienta;
mientras allá, al fondo, veo luces de Bohemia.