LAS ISLAS INVENTADAS

domingo, 2 de julio de 2017

LUVINA (Poema)

























LUVINA

Sale el viento arrebujado
de las profundas barrancas,
viene envuelto
en un oscuro sarape,
y haciendo sonar su lira,
camina por las calles
como un viejo derrengado,
avanzando viene,
despertando las alertas,
como un bulto indefinido
que se revuelve con ira
haciendo gemir las puertas…

El viento ese,
que surge entre los abrojos
viene con las compuertas abiertas,
va recorriendo la sierra,
y hace vibrar los matojos,
que se aferran
con sus tercas raíces,
cual sádicas garrapatas,
a la polvorienta tierra…

Pero, no esperes,
en Luvina,
Caminante,
hallar la paz cuando cesa el viento,
no te has de librar del tormento,
porque allí se oye,
como en ninguna parte,
la doliente soledad
y el palpitar del silencio.

A las paredes pegadas
cubiertas con sus rebozos,
camina silente, un coro
de mujeres enlutadas,
con sus cantaros de agua,
mientras suena
el aletear membranoso
de alas de murciélago…

Caminante
Luvina,
no es un pueblo al uso,
la iglesia no tiene techo,
ha entrado en el mayor desuso,
un cielo calinoso oculta a los astros,
y una estela de silencio
echa a los hombres al olvido,
a los muertos
porque están muertos,
y también a los vivos,
que allí quedaron
al cuidado de los muertos…
Lubina es una tumba al sol,
una tumba
cubierta por la amargura
disfrazada de silencio.