A la Casa Usher, y a todos sus relatos.
Cuando hayan desfilado los últimos espectros
o el retrato ovalado cambie de forma
ya sea cuadrado, o vaya a la redondez,…
¡te quedarás solo, solo, mirando a la Casa Usher!
Cuando el escarabajo de oro se torne opaco
como una momia, perdiendo su brillantez,
en la noche, un péndulo avanzará despacio,…
¡y te quedarás absorto mirando a la Casa Usher!
Alzarás la vista sobre los mapas de Mercator
y en un caballo de fuego galopa Metzengestein
hacia la quinta extraordinaria de mister Landor.
Amigo Poe, un gato negro se postra ante tus pies,
y,… mientras bajo unas tablas un corazón hace de
delator,
¡tus ojos, atónitos, observan como se hunde la Casa Usher!
Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.
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