ASÍ SOY YO
Al cenit de mi existencia presiento que ya llegué,
y ese sentir me despierta tremenda curiosidad.
¿Dónde mis horas quedaron, donde mis horas dejé?
Con cien mil pájaros, volaron, por toda la inmensidad.
Cien mil razones de peso para seguir adelante,
Que no me aten al fondo como a los buques el ancla,
Que no me cierren la puerta como a un leproso errante,
Que no me deje el destino, sin armas, en mitad de una
batalla.
¡Que no es de piedra mi casa, ni tampoco de madera!
Ni casucha, ni palacio, ni una choza, ni un castillo,
ni un almacén, ni un galpón, ni una casa solariega.
Mi casa, se parece tanto a mí, que la llevo en mi
bolsillo
en ella, junto con mis amores, va el total de mi
riqueza.
¡Mi hacienda, yo mismo soy, con el aspecto de una
casita terrera!
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