EL TIEMPO FELIZ
Sabía
muy bien
lo poco
que dura
el
tiempo feliz,
y sabía
qué era éste,
como un
gato salvaje,
siempre
presto a la huida…
¡Qué
poco tiempo se deja tocar el Cielo!
Se desliza,
apenas si
lo tienes
al alcance,
en las
yemas de tus dedos,
y ya se
escurre como un pez,
de ti
se aleja como el tren,
huye de
ti
como
las golondrinas del invierno,
sin
embargo,
qué
fácil es caer en la trampa,
hueles
el queso
y te
dices: ¡No!
¡Qué
son las flores!
¡Pobre idiota!
estás
aún en la gloria
pero ya
se cierne ante ti, tu destino,
cómo se
tiende en la tarde
la
sombra de un cactus
en
medio del desierto.
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