IVÁN EL TERRIBLE
Príncipe a los
tres años,
aprendiste mucho
de tus carceleros,
los boyardos,
que de niño,
te trataron como
a una alimaña,
peor que al peor
de todos los
perros,
Iván Vasílievich,
aprendiste
la crueldad
de
primera mano,
a
veces
es
la mejor forma de aprender,
sin
intermediarios,
del
huerto a la mesa,
adquirir
así,
los
traumas en vena…
la
maldad en tu propia alma.
El
Kremlin fue tu cárcel,
y
tu hermano Yuri
tu
única debilidad,
él
el pobre,
con
todas sus carencias,
tú,
sin afectos,
rodeado
de maldad…
El príncipe Andrei
fue
la primera victima
de
tu jauría,
el
pago a sus crueldades…
Ya
nunca fuiste el mismo
desde
la muerte de Anastasia,
tu
amor,
tal
vez el único,
hiciste
grande a Rusia,
y
ensanchaste sus fronteras
mucho
más allá de Los Urales,
destruiste
Nóvgorod,
mientras
que tu alma
seguía
retorciéndose
en
una crueldad imposible,
que
anulaba,
cualquier
otra cosa buena
que
hubieras podido hacer,
rehén
de ti mismo,
mataste
a tu hijo a bastonazos,
zar,
tu
crueldad no conoció límites,
grande
fue,
como
tu propio imperio,
grande,
como
la luz radiante
del
sol de mediodía
o,
la
luminiscencia de La Luna,
sobre
una Siberia
blanca
y lejana
y
cubierta por la nieve…Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.
