LA
CRÍA DE LA PARDELA
No
vamos a hablar de antojos
ni
es que el mundo se derrumbe,
pero
mirando a unos bellos ojos,
el
hombre sucumbe a veces.
La
nieve cae en la cumbre
y
se produce el deshielo
cuando
la funde un buen sol.
Y
el hombre, lleno de pesadumbre
vuelve
sus ojos al cielo...
cuando
a perdido a un amor.
Espera
el pollo, ese momento
tan
ansiado, de su nido abandonar,
queriéndose
ejercitar
bate
sus alas al viento,
buscando
saber, si es cierto...
¡Qué
es bella, la libertad!
Queda
el hombre encandilado,
por
una explosiva, belleza de mujer...
semejante
a un vestido engalanado,
que
no resiste... ni a una vuelta del revés.
Cayó
el hombre deslumbrado
y a
nadie puede culpar.
Salió
el pollo ilusionado
de
noche, buscando el mar,
y
creyó ver en la huida
la
luz de la libertad,
más,
eran los focos traidores,
que
intensamente alumbraban,
por
la noche la ciudad.
Secamente,
es detenido su vuelo,
terminó
el pollo en el suelo,
y
con tan mala fortuna
que
allí acabó su carrera...
Tan
solo le vio la Luna
en
aquel choque fatal
con
un contenedor de basura.
Y…Quedó
quieto en la acera,
a
pocos metros del mar,
en
su lucha por llegar...
¡Cayó
muerto, el hijo de la pardela!
Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.
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