La guerra
Dio vida y naturaleza
al hijo.
Ternura y delicadeza
se
desprenden, cuando la madre
a sus
pechos le amamanta.
Crece.
El ejercito le llama,
dios,
la patria, el honor,
la
guerra, la gloria,
soldadito,
trinchera, valor.
Explotan
las bombas,
revientan
los cuerpos,
¿se
pierden sus almas?
¡Se
quedan... tan muertos!
La victoria es ya nuestra.
¡El
enemigo es cobarde!
¡Oh!,
cuanto corre, mira que huye...
¡Es
hora, de darle ya muerte!
Es
joven. Siega su vida.
Dale ya caza,... con mano maestra.
¡El
triunfo, los muertos!
medallas
y trompetas de gloria.
los
pobres ponemos... ¡los cuerpos!
los
poderosos, se llevan... ¡la gloria!
¿De
que nos valió,...
perder
nuestras almas,
y
jugarnos la vida...?
“Dejamos,
los campos cubiertos,
de
jóvenes cuerpos, hermanos...
¡Muertos...
Tendidos al Sol!”
II
Ayer, mientras dormía
me
hablaron,
y al que
hablaba, yo escuché,...
decir
terribles palabras
contándome
de la guerra...
¡Que
triste... el sueño que tuve ayer!
Según
la presente historia
roja,...
se volvió la tierra
que
unos viejos, como niños,...
en contarme
se afanaban.
y yo
les pregunté:
¿Dónde
permanece escrita?
“¡quisiera poder borrarla,
para
que no se repita!”
Y
entonces:
¡En
el sueño, vi a unos niños!
y
contemplé, como éstos...
“Cual
ancianos con el alma
testaruda...
¿no sé dónde?
¡que
más importa el lugar,
de
nuestro agitado mundo!”
...Volvían
a reescribir la historia
con
trazo negro y profundo.
Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.
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