Naufragio del Islamar
(ocurrió 1984 en el banco pesquero
canario-sahariano)
Me sobrecoge
el alma
y me
parte el corazón,
tan
solo de hacer mención
de
aquel triste suceso,
que
se me hielan los huesos
y me
quedo sin aliento,
parezco
oír los lamentos
de
aquellos hombres de mar
que
salieron de Isla Cristina
y no
pudieron regresar.
Partieron con la mayor ilusión
en
busca de su jornal,
sin
pensar que con sus vidas
pagarían
aquel pan.
Veintiocho hombres subieron
en el
pesquero Islamar,
tan
solo dos volverían
a su
familia a, abrazar.
Entre África y Lanzarote
navegaba
el Islamar,
proa
al viento y entre olas
el
pesquero lucha con la mar.
El abismo abre sus fauces
con
los colmillos de espuma,
y el
barco en él se precipita
en
medio de densa bruma.
Llantos y gritos
en mitad del ancho mar,
lamentos,...
voces de auxilio
que se pierden en la mar.
¡Que
no! que no quiero recordar
lo
que en sueños veo yo,...
como
el Atlántico arrastra
a un
infortunado marinero,
aferrado,
a los
restos de un madero,
con
su mirada en el ancho cielo
y sus
huesos en la mar.
¡Que
no!, que no quiero recordar
como
el mar se tragó sus cuerpos,
con
que crueldad se los tragó
y no
los quiso entregar.
Hijos, padres y mujeres
no los pueden olvidar,
aunque una tumba no tengan
donde
sus flores llevar,...
pétalos
de rosa tiran
en
las aguas de la mar.
Es
que me sobrecoge el alma
y me
hiere el corazón,
ver,
como lloraba una madre
encima
del malecón.
Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.
Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.