UN CANARIO
Soy
un canario sencillo,
hijo
de campesinos...
nacido
en las tierras altas,
en
una fría y humilde casa.
Allí,
abundan las tuneras
y
florece alguna jara...
en el
invierno hace frío,
y en
verano... el calor abrasa.
Llegué
a ser capitán
y el
Océano una charca,
en la
charca navegaba
de un
chiquillo la esperanza,
compuesta
por una escuadra
de
barquillos de hojalata.
“Aquellas
mis fantasías
Cuando
reinaba la infancia.”
¡Las
cosas de aquel chiquillo!
tan
dislocadas y mías,
pues,
las estrellas cantaban
y los
grillos relucían.
Días
limpios, llenos de luz y esplendor...
grises
días, con oscuros nubarrones,
días
de lluvia y de charcos,
días
de viento y de sol.
¡Cada
día una promesa!
atardeceres...
lentos, rojizos,
impregnados
de romántica belleza,
los
amarillos y cobrizos
eran,
de una enorme grandeza.
Se
fue el tiempo adolescente,
los
días de poner cepos
a
conejos y palomas,
y de
pensar cómodamente...
¿Cómo
sería el futuro?
Las
cosas,... la vida,
todo
perfecto, se me antojaba.
Justicia
y solidaridad serían,...
¡de
verdad,... aseguraba!
humanidad
fue... ¡Una palabra blanca!
hasta
que me estrellé en el muro.
Ahora
que soy adulto
y
espectador de este mundo.
Contemplo
la hipocresía...
¡El
egoísmo es una infamia!
¡una
pesetita para acabar con el hambre!
mi fe
cae, rueda y se desbarata,
y entonces me pregunto:
¿llegará
el día, en que Dios,
dejará de
ser...,
solamente,…
una palabra!