jueves, 12 de mayo de 2016

EL SUMO PODER (Poema)


















EL SUMO PODER

Ciegos de avaricia
hartos de poder,      
barrigas llenas,
y corazones vacíos
como sacos,
mentes sucias
como las alcantarillas,
podadores de toda esperanza,
de la ilusión
del último refugio,
la última cueva de los pobres...
¡Malditos!
Ahora estáis ahí,
ahí,
con toda generosidad
alimentando a la bestia
que un día acabará con todos.

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lunes, 9 de mayo de 2016

La abuela Peregrina (Poema)















La abuela Peregrina

Entre varias alegrías
y algunos sinsabores,
pasé ya, los cuarenta,
cuan lejos queda
ahora la infancia.
Te recuerdo abuela,
el patio, el aljibe,
y de tus flores,...
paréceme, ahora inclusive,
oler sus fragancias.

Azarosa y dura es la vida,
los años caen, uno tras otro,
el trabajo, la rutina.
Más nunca cayó en el olvido,
ese amor, ternura y cariño,
que ha espuerta llena
me entregabas siendo niño
querida abuela,
cariñosamente,
”Madre Vina“

Cuantas cosas, recuerdo,...
tu cara redonda y morena,
tu pelo blanco y sedoso,
recogido, con una peineta,
siempre en un moño,
un lunar,... en medio de tu frente,
y el hablar suave y cadencioso,
de verbo sincero, inteligente.

La cocina, el café,
la tertulia, el maestro,
la tarde es muy fría
¿Un buche de vino
Señor: Don José?
¡Gracias Dña. Peregrina!
aunque un siglo viviera
¡nunca le pago yo a usted!

Es de noche, hay neblina,
y el invierno en la Cisnera,
insoportable sería, si no fuera,
porque, dentro de su cocina,
está repartiendo amor
la abuelita Peregrina.

La Cisnera, es Enero,
la abuela,... dirá
con una leve sonrisa,
“será,... hora, de acostarse ya.”
Afuera, sopla una fuerte brisa,
el aire gime y aúlla
en los cables de la luz.

Encogidos y abrigados
subimos a toda prisa,
con el pasito ligero
la escalera que nos lleva,...
por afuera de la casa,
al calentito dormitorio,
que en un ala se encontraba
del histórico granero.

Recuerdo la cama
donde la abuela dormía,
que bien trabajado estaba,
...su enorme cabecero,
con adornos y flores
que miraban hacia el cielo.

Es magnífica la obra,...
hízola, un local carpintero,
ilustre mano artesana,
Llamada “Paco Curbelo”

Recuerdo los cuadros,
la Virgen, los Santos,
el catarro, la tos,
vip vaporut en la espalda,
y sobre todo en el pecho.
Sonaba la vieja máquina
de aquel ruidoso reloj.

Antes de apagar la luz
suave, se peina la abuela,
y, Yo me quedo mirando,...
¡cuantas vigas, tiene el techo!
las pequeñas de los lados
se unen a las del centro,
como afluentes en un río
encajados y perfectos.

Sigo mirando las vigas,
una a una las cuento,
las sumo y las resto,
incluso hasta las divido,...
más, no me salen las cuentas
y de nuevo a contar empiezo,
y, hallándome en las operaciones éstas,
gana el sueño y Yo me duermo.

El brillante lucero
que alumbraba en la noche,
se despide en la mañana
de repente y amanece,...
El Sol brilla y resplandece,
y sus rayos ya calientan,
penetrando, por debajo
de la puerta del granero.

Abuela, no quisiera
por nada del mundo hablar,...
de tus penas y tragedias,
tu comprendes que prefiera
con nostalgia recordar,...
las abejas en las flores de tu salvia,
el tomillo y demás yerbas,...
¡Y las rosas de tus dalias!

Ese olor a bagazo,...
a vino y a fruta,
y a barrica fregada,...
a mecha de azufre,
despalille de tabaco
y tierra cavada.

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sábado, 7 de mayo de 2016

Dos extraños (Poema)





























Dos extraños

De niños se conocieron
se amaban con locura,
se casaron,
tuvieron hijos...
Pasaron los años
y ahora, ya no se conocen,
se apagaron los espejos,
no brillan ya sus ojos,
ahora son extraños,
sombras paralelas,
el túnel del tiempo
se comió para siempre
la belleza, el amor,
y la memoria.

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HACER LA OBRA (Poema)













HACER LA OBRA

Empezar por derribar
el miedo,                
La angustia,
la necedad
y la dulce hipocresía.
Desesperadamente.
Gritar.
Con la hiel en los labios.
Gritar.
¡Volarlo todo!
Darle de cañonazos.
Reventar la inocencia,
buscar la luz en los espejos
que para hacer la obra
no son necesarias,
ni grandes palabras,
ni nada de ruidos,
ni pedanteces
para inflar pompones
y cubrirlos de melazas
para llenar vacíos.
Emplearemos
todo nuestro tiempo,
todas nuestras fuerzas,
todo el afán
todo el coraje
la ilusión
 y hasta el delirio…
Pues, solo nos harán falta;
cuatro palabras simples,
ya que la obra se hará
a partir
de los deshechos,
de la escombrera,
de los mismos materiales del derribo.

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jueves, 5 de mayo de 2016

UNA TARDE (Poema)



















UNA TARDE

Silbaba suave la brisa
en la tarde amarilla
y somnolienta,
dos chicos sentados
en un choza,
allí
en lo alto del cerro,
sacaron de la mochila,
para comérselo,
el bocadillo de la merienda,
a sus pies cazando moscas
se echaba un perro,
y rebotaba
triste,
el balido de las cabras
en medio de las tabaibas
perdido entre el zumbido
alegre
de los cencerros...
mientras,
llegaba del campo,
el olor dulzón del pasto,
que recordaba a la miel,
a incienso
o, al viejo cajón
de los higos pasados,
apeñuscados
y blancos de azúcar,
recordaba
aromas,
a la meloja de los higos de leche,
a la paja del granero
o, a las propias hojas de la higuera...

Unos cuantos baifos,
ya con el cuerno fuera,
retozaban arriba y abajo
por la vereda…
El tiempo pasaba
lento,
increíblemente lento,
gota a gota,
como el agua cayendo
una a una,
gota a gota,
saliendo del culantrillo,
resbalando
como lágrimas dulces
por la piedra
de la destiladera.
Ese día.
El parte radiofónico
había hablado
de: aviones
de bombardeos,
habló de americanos,
del horror…
del agente naranja,
de napalm,
de comunistas
y de soldados del Vietcom.
Poco a poco la tarde
se volvió naranja…
Los chicos allí,
jugando al pinto,
sentados
en la choza,
mientras,
la manada de cabras,
pastaba lentamente,
ingrávida,
y
unas cuantas gaviotas
volaron alto
hacia el Este
como cometas
elevadas por el viento,
y un cuervo,
¡Guaah, guaah!
salió volando
hacia el poniente,
en la tarde,
aquella tarde,
la tarde aquella,
lejana,
sobre un sol ya rojo
a punto de extinguirse.

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LA MAÑANA DE SAN JUAN (Poema)



















LA MAÑANA DE SAN JUAN

Por mucho que madrugues,
no hagas el primo,                  
no vayas a buscar duraznos
allí donde rompen las olas
a la orilla de la mar...
No te fíes de las vulgares voces
de los cantos de sirena,
del olor a chamusquina
que desprenden los cielos
la Mañana de San Juan...
¡No vayas a buscar allí lo que no hay!

Allí está lo de siempre,
las algas, algún pez que se escurre,
la morena en su casa,
el cangrejo que retrocede
y alguna lapa que se agarra
con fuerza al roquedal,
pero por mucho que los busques,
por mucho que lo intentes…
¡Allí no encontrarás duraznos
la Mañana  de San Juan!

La magia es esa: el olor a mar,
las algas, el pez que se escurre,
el cangrejo que corre,
la lapa que se agarra,
el viejo que camina por la orilla
buscando los tesoros
que bota la marea,
el ruido, la corredera
de los callaos,
de las olas eternas
que espumean
encima del roquedal...
Todo es eso.
Esta es la magia diaria,
como si todas la mañanas fueran
¡La Mañana de San Juan!

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domingo, 1 de mayo de 2016

ASÍ SOY YO (Poema)
















       ASÍ SOY YO



Al cenit de mi existencia presiento que ya llegué,
y ese sentir me despierta tremenda curiosidad.
¿Dónde mis horas quedaron, donde mis horas dejé?
Con cien mil pájaros, volaron, por toda la inmensidad.

Cien mil razones de peso para seguir adelante,
Que no me aten al fondo como a los buques el ancla,
Que no me cierren la puerta como a un leproso errante,
Que no me deje el destino, sin armas, en mitad de una batalla.

¡Que no es de piedra mi casa, ni tampoco de madera!
Ni casucha, ni palacio, ni una choza, ni un castillo,
ni un almacén, ni un galpón, ni una casa solariega.

Mi casa, se parece tanto a mí, que la llevo en mi bolsillo
en ella, junto con mis amores, va el total de mi riqueza.
¡Mi hacienda, yo mismo soy, con el aspecto de una casita terrera!

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