EL POEMA
El
poema en ocasiones
es
como ese pariente pobre
al
que nunca sientan a la mesa,
es
ese ser al que miran de reojo,
y de
hurtadillas le sirven
un
plato de sopa en la cocina.
El
poema es el viejo cesto de mimbre
donde
cada día vas arrojando
trozos,
como basura,
que
se desprenden de tu alma…
por
eso el poema huele a sangre
y a
fruta podrida,
y
hace daño,
y
apuñala
y
mata
y
hace vivir…
no
obstante.
Siempre
que termino un poema,
luego de escupir estos desechos
me
digo: éste será el último,
¿a
qué escribir malos versos?,
¿para
qué exponer a nadie a esta tortura?,
¿para
qué inventar metáforas?
No
está bien,
¿para
qué acuchillar los ojos con palabras?
¿a
qué llenar de pájaros los campos de barbecho?
Si
por muchas golondrinas
que
dibuje una mirada
jamás se oirá pasar el ruido de sus alas…
a
pesar de todo,
hay un
tambor que suena sobre el viento,
y
llega hasta mi suave
música
de hojas…
Siempre
que termino un poema
me
digo: éste será el último,
¿a
qué escribir malos versos?
¿para
qué inventar metáforas?
¿para
qué exponer a nadie a esta tortura?,
siempre
me lo digo, a sabiendas
que esto me será difícil de cumplir…
pues
la palabra,
como
un felino,
dentro
de mi acecha.
Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.






