domingo, 10 de mayo de 2020

Mañana (Poema)



























Mañana


Mañana tiene afilada el hacha,
nos cogerá con un nudo en el estómago,
no sabemos nada,
pero no todo está perdido,
la calle es como una alimaña al acecho,
los pomos de las puertas,
los pasamanos,
los bancos huelen a lejía,
pero no todo está perdido,
el aire es peligroso,
¿solo Dios sabe qué tendrá?
El COVID 19 necesita algo a que agarrarse,
todos estamos a su alcance,
nada será igual,
un estornudo es un disparo a bocajarro,
los bancos huelen a lejía,
las mascarillas no le sientan bien a nadie,
la cerveza aún dormita en los barriles
esperando a la última estampida,
abrirán las terrazas,
pero ya no serán las mismas,
parecen quirófanos,
se guardarán las distancias,
entre las mesas corre el miedo,
los camareros vienen y van
entre el sodio y la prudencia…

La calle es una alimaña al acecho,
los pasamanos,
los pomos de las puertas,
los bancos huelen a lejía,
pero no todo está perdido,
los camareros vienen y van
entre el sodio y la prudencia,
las palomas picotean incertidumbres,
mañana tiene afilada el hacha,
por las rendijas se cuela un rayo de esperanza,
quizá no todo este perdido…


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jueves, 7 de mayo de 2020

Hoy (Poema)




















Hoy




El tiempo pasa lentamente,
aún nos dura el desconcierto,
miramos desde las ventanas
no sabemos que nuevas sorpresas nos traerá el futuro,
no acabamos de encajar el hoy,
no hay certezas absolutas,
el COVID 19 aún sigue agazapado,
no conocemos bien al asesino este
que nos acecha, que nos persigue y que nos cerca,
cruzar el rubicón tiene sus riesgos,
hemos sacado a los niños de paseo,
también los ancianos han vuelto a pasear,
por fin dejamos de mirar a los perros con envidia,
los políticos no cumplen nuestras expectativas,
hacen lo de siempre, gritar,
darle trabajo al viento,
por eso hoy haremos las tortillas con huevos de esperanza,
miramos desde la ventana
vemos el limpio cielo
y bajamos la persiana,
el mañana es un enigma, un laberinto,
pero esta noche cogemos la tortilla y cenamos en paz.



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miércoles, 6 de mayo de 2020

Náusea (Poema)

















Náusea



Al vómito, la náusea y la vergüenza,
me inducen los bulos,
las mentiras
con las que se embadurna todo,
en estos tiempos horribles de pandemia,
la estupidez disfrazada de crítica,
la inquina y el odio
y la falta de mesura y de ética,
revolver la desgracia,
raspar las llagas,
meter los dedos dentro del dolor,
utilizar la muerte de escalera
para llegar a las mismas puertas del infierno.

Los héroes son trabajadores mal pagados,
y Dios es un ente indefinido,
que se transfigura entre las mascarillas, 
los respiradores y los epis,
mientras el mal maquina cosas,
pensando en oportunidades y ventajas,
los enfermos pierden pie, se sueltan de la vida,
al fin,
lentamente cae la curva de la pandemia,
y a lo lejos se adivina una luz, un rayo de esperanza…

Sin embargo hoy,
flota en el ambiente la vergüenza,
el vómito y la náusea,
en tiempos difíciles estar a la altura
es cumplir con el deber y más allá,
justo lo que han hecho los sanitarios,
los policías, los transportistas,
la gente de la limpieza…
o los ciudadanos confinados,
por eso flota en el aire la vergüenza
por todos los que no cumplen con su deber,
el oprobio por los que ponen palos en las ruedas,
la náusea por los que desarriman el hombro,
el vómito por los que pescan en lodazales
para capturar pulpos ahogados que echarle a las fieras.


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viernes, 1 de mayo de 2020

Voces (Poema)






















Voces



En esta dolorosa situación oigo voces,
acusaciones terribles que,
como piedras,
se lanzan unos a otros,
jamás una sola palabra de aliento
o comprensión hacia el contrario,
sus ojos solo ven demonios
donde, seguramente, lo que hay
son compatriotas asustados,
pero las voces lejos de ayudar
solo ahogan mi esperanza,
me hunden en el desánimo…


Hierro que choca contra el hierro,
odio, crispación, voces,
demasiadas voces,
demasiado odio para nada,
al final qué,
al coronavirus nada le importa el odio,
necesito como al aire algo de silencio
menos voces,
arde Troya y no hay bomberos,
solo voces,
faltan hombros, silencios, manos,
faltan hombres y hombros,
faltan manos, silencios, hombres y hombros,
sobran muchas voces,
faltan palabras, diálogos, ánimos,
sobra miedo, odio, frustración,
son demasiadas lágrimas
cuantioso es el dolor…
sobran voces y odios
faltan mujeres, hombres y muchos hombros… 


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domingo, 26 de abril de 2020

Ayer (Poema)























Ayer


Vivíamos entre el humo y la prisa
secuestrados al hábito insano,
y al mercantilismo dogmático,
andábamos colgados a la publicidad mentirosa
y a la felicidad prefabricada,
habíamos dado nuestro brazo a torcer,
sucumbimos a las ganancias,
a los tic de los tantos por cientos,
a los sueños creados por tipos con corbata,
asistimos resignados a las tragedias cotidianas
y nos dejamos aconsejar
por majaderos adictos a las primas…

No sé si cuándo pase esta pandemia
quiero volver al ayer en que vivíamos,
a los océanos ahogados por el plástico
o a las ciudades compactadas por el humo…

No sé si cuando acabe esta pandemia
quiero volver al ayer aquel en que vivíamos,
al mundo de los desastres climáticos
al de los bosques devorados por el fuego,
al mundo avaro de los cínicos,
de los sordos a posta,
o al mundo aquel, individualista,
dominado por la avaricia desmedida…

Ahora ya, firmemente sé,
que cuando pase ésta pandemia,
quiero pasar página,
quiero un mundo mejor,
quiero un mundo nuevo
sin jugadores de ventaja,
no quiero volver al ayer aquel en que vivíamos,
aquel mundo colmado de tramposos
ciénaga de los totalitarios,
el ciego mundo del dinero, del mal gusto y las mentiras…



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miércoles, 22 de abril de 2020

El momento (Poema)

















El momento



Mientras los aviones se solazan de silencio
unos pájaros picotean la paz sobre el asfalto,
por las calles como una nube de frío,
como un coche negro,
o como un alma en pena,
se expande la pandemia.

No comprendemos como ríe la naturaleza,
ni entendemos el gorgojeo de los pájaros,
contenemos la respiración,
frente a la ventana analizamos el pasado
vemos a una araña hacer funambulismo
desplazándose libre sobre los sedosos hilos,
nuestra cárcel está ahí frente a nosotros,
nos sentimos pequeños,
no éramos tan poderosos,
la naturaleza nos cerca,
se nos hace un nudo en la garganta.



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domingo, 18 de agosto de 2019

La mesa diecinueve (Poema)














La mesa diecinueve


Mientras el Sovereign
inicia una nueva singladura,
nosotros nos vamos de retorno,
a punto ya de concluir el viaje,
la aventura,
rumbo a nuestra tierra,
volando vamos
sobre las alas azules de la tarde…,
a diez mil trescientos metros
de altura,
dicen por el megáfono.

Torres de nubes blancas
se levantan a nuestros pies,
nos miran indiferentes
mientras el Airbus A320
pone en la ruta su empeño,
a mi lado una joven pasajera
sin cabeza deja a un sueño,
y yo abajo muy abajo
imagino a la tierra ibérica,
a esa inmensa piel de toro,
donde se asientan los sillares
del bello suelo español
que repleto está de sueños,
de naranjos y olivares…

Sentados sobre las alas de éste pájaro
avanzamos sobre el viento
rumbo a nuestra pequeña patria.
Las Canarias…
Allí tenemos a gente que nos ama.
Gente que nos espera y que nos quiere.

Atrás también quedaron amigos,
gente a la que queremos y nos quiere,
somos los entrañables amigos
de la mesa diecinueve…

La tarde se funde lentamente
como un polo de nieve,
sobre la mesa diecinueve,
dos servilletas
se convierten en pájaros,
y mientras las niñas
Sara y Alejandra
pintan el mundo
de inocencia y de colores
a babor el sol se pone sobre Capri.
Maximilian, sutilmente,
hace que cante el agua y el vino
por la boca de los vasos,
mientras tanto,
Francisco nos muestra
la sublime literatura de la carta:
los entrantes,
primeros y segundos platos,
los postres,
las carrilleras de ternera,
el rabo de toro
o el ajo blanco,
el menú de Jordi Cruz,
la sopa de cebolla,
el ceviche,
o aquel tartar tan rico
con un toque de cilantro.

Fueron tantas y tantas
las cosas que recordamos
aún no viniendo en la carta,
recuerdo: aquellos locos
del chocolate negro,
a los que gustan de las sopas,
las empanadas,
el marisco,
o de aquellas ricas olivas
expertamente aliñadas,
los que descubren entre visillos
a la puesta de sol,
Nova Tabarca, la isla plana,
o, a los que encuentran en el póquer
sosiego para su alma,
los madrugadores
que miramos al rojo sol
naciendo de La Toscana,
con una Luna de plata
observando a nuestra espalda,
o, cuando entre plato y plato,
en la maraña de nubes,
surge San Borondón
como siempre de la nada.

Hay unas cuantas verdades
que llevamos ya para siempre
cinceladas en el alma,
son cosas de gran solera,
pues bien sabemos:  
que para ajo, el mejor,
Las Pedroñeras.
Para paella, única,
La Valenciana.
Y para plátanos, sin duda,
los plátanos de Canarias.

Late fuerte mi corazón
nada hay que me lo altere,
cuando se cruzan por mi mente,
aquellos rojos amaneceres,
la brisa del Mediterráneo,
el crucero,
los amigos,
y la mesa diecinueve. 

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