LOPE DE AGUIRRE
(La cólera de
dios)
Lope,
ya desde el
comienzo
apuntabas
maneras,
pues, de joven,
también fuiste,
“domador de
caballos”
como el Átrida,
con
esa voluntad de
hierro
tuya,
que te obligó,
como a un perro
africano
a perseguir a
pie,
al juez Esquivel…,
tres años y
cuatro meses,
fuiste tras él,
hasta hacerlo
cadáver
en la
biblioteca,
en medio de
viejos legajos…
Pero fue por el
río Marañón
entre los
humores
de la fiebre y
la codicia
donde se hizo
presente tu locura,
tu lucidez,
o la claridad de
tu mirada,
esa,
capaz de
controlar
el cielo y la
lluvia
y las nubes de
pájaros…
Pedro de Urzúa,
al fin
cayó,
consumido
por la
enfermedad,
era el sueño de una pasión,
como si Inés de Atienza
hubiera sido la
mosca tse-tse,
pero fue la
cólera de Dios,
la qué pronto
se apiadó de
ellos
y los mató.
El sueño Del
Dorado
fue tu mayor
pesadilla,
tu sueño de
libertad
y tu locura…
Solo,
solo contigo mismo,
te pasas las noches de vigilia,
solo contigo mismo,
te pasas las noches de vigilia,
ya no te fías de
nadie,
y duermes
siempre armado
y vestido de
hierro.
Felipe II aún
tiembla
con tu carta…
Peregrino
o, Príncipe de
la Libertad,
Lope de Aguirre,
El Loco
o, La Cólera de
Dios,
¡Qué importa!
Si, tu mayor
dolor,
Lope,
fue
tener que matar
a Elvira,
tu hija,
tu hija,
qué te iba
a importar ahora,
si te cortaban
la cabeza
o que dieran a comer
tus restos a los
perros…
Lope de Aguirre.Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.






