LAS ISLAS INVENTADAS

viernes, 30 de septiembre de 2016

EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO (Poema)


























EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO


J. D. Salinger como la costurera
le dio las últimas puntadas a su libro
y se lo llevó a su editor,
cogió el paquete casi con asco,
el tocho corregido
rezumaba espinillas
y sudor adolescente,
se desprendió de él
con temblor en las manos,
nitroglicerina con trazos melancólicos
guardaban el centeno,
aquel puñado de páginas
iban a ser la Biblia para Chapman,
y él el ángel vengador
en busca de los tres mil prepucios…

Lennon no dejaba aún de imaginarse
un mundo donde la paz fuera posible,
donde caería del cielo
una lluvia de pétalos de rosa
regando los prados con amor,
y el mundo de cordura…

Cinco balas rasgaron las espigas,
Lennon expiraba en brazos de Yoko,
mientras el guardián seguía allí,
acantonado,
tenía el libro de J. D. Salinger
entre las manos,
y leía, impasible,
como un juez que pronuncia
desde el estrado,
sin inmutarse, una condena.

Y, lo más seguro es
que en las manos de J. D. Salinger
aún continuaba aquel temblor…

2 comentarios:

  1. ¡Magistral, amigo! Felicidades por tan gran Poema.
    ¿Debemos aceptar en nosotros la envidia cuando dicen que es sana? Yo confieso que la siento y no deseo arrepentirme.
    Un abrazo y feliz noche...!!!

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  2. Muchísimas gracias, amigo José Luis, eres de esos amigos que le suben a uno la moral y a veces realmente se necesita, aunque, amigo, créeme, tú nada tienes que envidiarme como poeta, ni nada tengo que enseñarte en la tarea de escribir... Un fuerte abrazo, feliz tarde!!!

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