LAS ISLAS INVENTADAS

miércoles, 9 de marzo de 2016

ENSUEÑOS (Poema)














ENSUEÑOS


Si mis deseos se realizaran
solamente con pensar...
carpintero de ribera, yo sería.
Y construiría una barca,
que desafiando al temporal
cruzara la mar bravía.

¡Y sentir la galopada¡
encima de un blanco corcel
que hunde sus cuatro patas
sobre la blanca llanura,
bajo la noche estrellada,
y enterrar las amarguras
en medio de la nevada,
surgiendo del blanco frío
recobrada la esperanza.

En la vieja Mongolia,
errantes centauros
recorren su tierra amarilla,
y se pierden sus patas
buscando la tierra
en las hondas creadas,
por vientos tenaces,
que agitan constantes
los mares de hierba.

Y Yo, que bien nací,
a la sombra del volcán.
¡Quisiera viajar allí¡
Donde orgullosos, cabalgan,
los nietos de Gengis Kan.

Y ser Isleño y ser canario
y un orgulloso centauro,
cabalgando a toda prisa,
empujado por la brisa
mitad hombre y mitad caballo.

Y siguiendo en terca carrera
alejado de la mar,
recorriendo medio mundo
por montañas y praderas
hasta llegar al Baikal,
¡tan cristalino y profundo!
y abrevando en sus orillas,
a ese centauro viajero
que descubre maravillas
en su perpetua carrera.

Quiero llegar más allá,
El Norte me llama,
¡La Taiga me está llamando!
me lo dice cada rama.
He de seguir cabalgando
sin la menor inquietud.
Un cazador me protege.
Es el espíritu de Dersú
que en la Taiga se derrama.
a veces le llama el viento,
y suena como un lamento
cuando su nombre proclama:
¡Gente es... Dersú, Dersú Huzala!

Deje detrás, las desnudas,
las inmensas tierras esteparias
para introducirme en la Taiga,
Centauro del Occidente.
Dicen que la Taiga está sola.
Dicen ¡qué está solitaria!
más, Dersú, siempre decía:
¡Que allí vive mucha gente!

Aquella, es la propia casa;
de gentes del aire y del agua,
de los que van por el suelo,
y de los que apenas se arrastran,
gentes árbol y gentes fuego,
gentes que habitan
en el calor de las brasas,
y gentes, la infinidad de animales,
gente es la propia tierra,
y gente es la raza humana.
¿Quién dijo que estaba sola?
¿Qué era la Taiga,... tan solitaria?
La Taiga no estará sola,
¡estando,... por tanta gente habitada!

Quiero llegar más allá,
¡El Norte me llama!
¡El Norte me está llamando!
he de seguir cabalgando.
Entro en tierras de penumbra,
¡tan alejadas del Sur!
aquí reina el abedul
y alguna plantita enana.
Los ojos me están diciendo
que estoy llegando a la tundra.

Jamás, hubiese llegado solo,
sin este fiel compañero,
este centauro viajero
que ha de llevarme hasta el Polo.

Quiero llegar más allá,
¡El Ártico me llama!
¡los hielos me están llamando!
he de seguir cabalgando.
Sopla una ventisca helada
sobre los blancos glaciares.
Ahora, pisa el hombre caballo,
Las frías tierras polares.

En mitad del oscuro invierno
me fascina contemplar...
Un extraño y fantástico meteoro.
¡Brillante,... como jamás brillara un tesoro!
¿Será el fuego de San Telmo?
¿O es la Aurora Boreal?
Quedo perplejo, el fenómeno mirando,
y sin darme cuenta, el centauro,
comienza a hundirse en la mar.

Al sentir el agua helada,
un violento despertar,
me hace ver la realidad
de estar tendido en mi cama.

Escucho el ruido del mar,...
del que baña a las Canarias.
Entonces, dejo el lecho,
y me asomo a la ventana.

Encima de un mar de nubes
¡aparece una montaña!
tiene la cumbre nevada
que a su figura agiganta.
Y, viendo al Teide, cubierto,
con su típico manto blanco,
de Tenerife y canario
más que nunca me sentí,
queriendo ver,... desplazarse,
por sus faldas como el rayo,
¡la silueta formidable,...
de un centauro!

Copyright © Servilio Casanova Pestano| Todos los derechos reservados.




4 comentarios:

  1. Muy hermoso este poema con un final mágico...Mi felicitación Servilio.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Muy hermoso este poema con un final mágico...Mi felicitación Servilio.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Muchísimas gracias, amiga Carmen, este poema lo escribí hace ya unos cuántos años, con él quise expresar el amor a mi tierra y el amor al mundo y a la naturaleza... Un gran abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Esos centauros mogoles
    ya están dejado la Taiga,
    porque Servilio los lleva
    en su cantar de canario.

    Y comparto de nuevo, compañero, jeje. Más besos :-))

    ResponderEliminar